miércoles, 1 de agosto de 2012

Desempleada

En el día de la fecha la docente Eku Piazza renuncia a su cargo por motivos particulares.


Esto determinó el comienzo de mi etapa presente. 
Pero pasé por muchas otras etapas... 


Toda la vida fui una mujer superada. Siempre dije que jamás me iba a casar (lo que no significa que no quisera formar una familia). Nunca me gustó eso de ser de un hombre y cocinarle, plancharle la ropa, prepararle el bolso para un viaje. Me parecía algo del Siglo II. Pasé toda la vida sin una relación más significativa que varias salidas con el mismo, o a lo sumo un par de amores imposibles que eran correspondidos pero había distancia, parientes, o algo de por medio. En casi toda la gente que conocí encontré que entablaban relaciones opuestas a lo que me hubiera gustado tener, siempre quejándose de lo infelices que eran pero manteniendo la relación a pesar de todo. 
Pero ¿por qué superada? Es una forma de decirlo... En realidad no se si hay una palabra para el tipo de mujer que me siento. Tal vez más adelante encuentre un término que se adecue mejor. Básicamente lo que más me molestó siempre fue la tendencia de las mujeres a forzar todo. Forzar situaciones, personas. Forzarse a aguantar las ganas de llamarlo porque él iba a pensar cualquier cosa (encima después lo llamaba y como él no respondía me decían "ves, lo ahuyentaste"), por ejemplo, o forzarse a no salir porque él era celoso. Nunca me resigné a tener que forzar mis gustos, mis valores, mis deseos, mis sueños, mis aspiraciones, o directamente a no tener nada decidido para poder adaptarme a alguien cuando lo conozca. O por lo menos ésto creí siempre, que una mujer tenía derecho a ser quien era sin necesidad de forzarse, que si la iban a amar, iba a ser porque ella fuera realmente quien quería ser. Siempre me pareció que forzar el amor era vender algo trucho, como el corpiño con relleno. Siempre quise que el tipo con el que armara mi proyecto y mi familia,tenía que ser y pensar igual que yo acerca de todo esto.


Tal vez parece conocido lo que digo, pero es increíble que a pesar de pertenecer a una generación de jóvenes adultos, y estando tan lejos atrás la revolución de la mujer y teniendo una mujer presidente y todo eso, las mujeres y también los hombres, sigan teniendo ese concepto de mujer. ¿Cuál concepto? Simple, una mina con escote y pollera corta o calza ajustada sigue siendo un gato y las minas la juzgan y los tipos la piropean y a veces hasta se sienten con el derecho de tocarla y todo porque así vestida ella se lo busca. No hay ni siquiera un ejemplo de que lo mismo, pero al revés, le pueda pasar a un hombre. 
Es increíble, un discurso que ya se escuchó en todos lados, pero sigue siendo así. Y las mujeres siguen forzándose a adaptar sus necesidades a esa imagen. Digo, de qué vale enamorar a alguien siendo algo que no sos para que cuando vivan juntos y armen un proyecto de vida que no cuadre con tus expectativas te haga infeliz toda la vida? Y después digan ya no sos la de antes o nunca te conforma nada... y no, nunca fui la de antes y jamás vas a llenar las expectativas que creíste que tenía pero no tengo. Nunca vamos a ser felices asi. Ni las mujeres, ni los hombres. Y mucho menos nuestros hijos.


Una amiga una vez me dijo que cuando encontrara el amor iba a ser la mas feliz. Tenía razón. 



Estudié mi carrera de Profe de Música muy hippiemente gracias a la idea de mi viejo y el sponsor de mi vieja, pero por influencia de los dos. Me recibí con buenas notas y a las apuradas para hacer algo que nunca creí hacer: jugarme por amor. Un año antes me fui de vacaciones con mi vieja y una amiga a lo soltera empedernida, y al año siguiente viajaba a Madryn a conocer a mis suegros, padres de mi novio con el que iniciaba, a 900 km de mi ciudad natal, una convivencia que por suerte resultó muy bien. Excelente. Maravillosa. Y 5 meses después apareció en el mapa #LaJose. 


Desde hoy no trabajo, cuido a mi bebé que ya tiene 7 meses, el papá estudia, trabaja en casa y trae el pan. Él hacía las compras y cocinaba. Hasta limpiaba (sigue siendo una sorpresa que un hombre limpie, guau). Cuando nació la nena yo tenía licencia y se podía estar acá los dos. Después se me acabó la licencia y ya no podía trabajar como antes. La nena empezó a extrañarme y darse cuenta de que yo me iba. Y claro, ya se va a acostumbrar, dijimos. Pero no, y de repente nos dimos cuenta de que había que cambiar el rumbo y acá estamos. 


Mi desafío es este, hoy soy todo eso que fui y también lo que soy ahora, y empieza una nueva etapa: la de mujer superada que decide quedarse en casa con la beba y dejar que su hombre trabaje solo. ¿Cómo se conjuga todo eso en la misma persona? ¿Cómo logro encontrar espacio para todo lo que puedo ser?

De cómo me las arreglo tratará este blog. Será un éxito o un fracaso, no lo sé. Espero que al menos, sea interesante de leer.